Carta a mi misma Karla Esparza, mexicana, chica plus xl curvy

Hola Karlita, pequeña amiga. He comenzado un proceso imparable que deseabamos desde hace mucho: el respeto a nuestro cuerpo, mi cuerpo. Tú recordarás mejor que yo las escasas ocasiones en que decidimos hacerlo, ¿recuerdas el fastidio que te daba pensar en ingerir verduras? ¿dejar las golosinas? ¿Ejercitarte? ¿Quieres saber por qué no nos funcionó? Porque te sentías cargada de prohibiciones, de presión, de limitaciones; todo ello alteraba nuestro propio ritmo. Pero hoy sé que tengo mi propio paso y estoy aprendiendo a respetarlo, cuidarlo y descubrirlo. Entonces, Karlita, el proceso no lo estoy tomando con seriedad ni rígidez, no, lo estoy haciendo con diversión y soltura, porque ese es nuestro centro, ese es nuestro ritmo. Y hablando de ello y de otras cosas, porque debes saber, amiguita mía, que el cambio no solo tiene que ver con transformar mis hábitos alimenticios y de actividad, creo que eso es lo más sencillo porque es tangible. Lo intangible como el auto perdón, la autoaceptación y el amor propio, son objetivos más difíciles de alcanzar. Todo lo que soy ahora se ha ido tejiendo desde mi nacimiento, si hubieron errores en ese tejido ahí siguen y sobre ellos se continuó, ¿te imaginas desentramar esos nuditos? ¿te imaginas darles nueva forma? ¿te imaginas destejer todo eso que parece completado? Por eso te dije que no es sencillo pero así como no es sencillo tampoco es momentáneo. No quiero detenerme, Karlita, quiero retejerme, porque es posible y porque lo merezco, porque tú lo mereces. Porque mi yo niña merece ser recordada con amor, con valentía, con aceptación. Ya no quiero sentir más vergüenza al recordarte, ya no quiero sentir impotencia, ni enojo ni injusticia. Ya no quiero sufrir más por el fantasma en que he convertido a mi pasado, quiero que sea luz, ese rayito de Sol que se cuela por una rendija y calienta, eso quiero sentir al recordar mi niñez y mi pubertad.

Hoy reconozco mi ritmo y por eso, perdono y acepto el inicio de mi menstruación fuera del estándar de edad. Perdono y acepto el desarrollo de mis senos. Perdono y acepto a mi mamá tratando de ayudarme con sus herramientas en el inicio de mi desarrollo. Perdono y acepto la incomodidad y confusión que me generó la aparición del vello púbico y axilar. Perdono y acepto a Karlita teniendo deseo sexual, descubriendo el placer. No te avergüenzes más, tu cuerpo estaba despertando a un cambio total, incluido el reconocimiento de tu libido alta. No te avergüenzes más todo aquello era normal, sí, a tus 8, 9, 10, 15, 20 años. Tu ritmo biológico era ese y es este, rápido, voraz, seductor, curioso. Así somos Karlita, ya no sientas pena ni culpa. Perdono a esos sentimientos y emociones. Perdono a mis compañeritas que me molestaron por mi cuerpo. Perdono y acepto las flores que me dio mi padre, en su forma de demostrarme aprecio, empatia y compañía. Perdono y libero a toda la vergüenza que he sentido por mi cuerpo y mis formas y mis procesos y mi ritmo. Perdono y acepto a mi acné, perdono todo lo que sentí cuando era más grave. Perdono mi cansancio por tratar de eliminar el acné. Perdono la incomodidad que sentía cuando la gente me recomendaba remedios para abatirlo, hoy quiero reconocer su empatía y solidaridad, nunca buscaron avergonzarme, ellas y ellos sabían lo que era tener acné. Hoy veo como un acto de total comprensión todos los consejos que me dieron. Hoy quiero liberar al cuerpo y la mente de Karla niña y puberta, de todo sentimiento de culpa, me libero de la vergüenza, me libero de la incomodidad, me libero de los estándares de edad para el desarrollo, me libero de los prejuicios, me libero de las miradas, me libero de las burlas, de la presión, libero a todo el enojo que no reconocí y que hoy siento tanto, me libero de todo ese enojo que sí sentí, me libero de tanto miedo, me libero de tanta duda y de la frustración. Me libero y perdono. Me libero y acepto y amo a mi cuerpo, me libero para seguir en mi proceso de respeto a mí misma y todo lo que soy y represento. Me libero de toda esa carga para cuidarme y protegerme y protegerte a ti Karlita, para proteger tu memoria y tus sentimientos y tu evolución y tu paso. Ya te sabes el ejercicio de la mesa, pues quiero que seas una de las patitas que me sostienen, Karlita, y te necesito firme y estable.

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